
El cultivo de arándano (Vaccinum corymbosum) requiere suelos ácidos, con un rango de pH que oscila entre 4,8 y 5,5.
En la zona cordillerana patagónica, donde el cultivo se encuentra en expansión, los suelos presentan una reacción de ligera a moderadamente ácida con valores promedio de 6,2. Por esa causa, debe recurrirse a la acidificación que, en la producción orgánica, puede realizarse mediante el agregado de azufre combinado o no con materiales orgánicos.
En un ensayo de acidificación de suelo para el cultivo de arándano orgánico, en el cual se utilizaron distintas dosis de azufre (S) aplicado en la línea de plantación (200 g/m², 400 g/m²y 200 g/m²+ turba a razón de 1 dm3 en el hoyo de plantación), el INTA Bariloche y el INTA El Bolsón -Río Negro- evaluaron los efectos en el pH edáfico y los cambios en la disponibilidad de los principales nutrientes.
En un ensayo de acidificación de suelo para el cultivo de arándano orgánico, en el cual se utilizaron distintas dosis de azufre (S) aplicado en la línea de plantación (200 g/m², 400 g/m²y 200 g/m²+ turba a razón de 1 dm3 en el hoyo de plantación), el INTA Bariloche y el INTA El Bolsón -Río Negro- evaluaron los efectos en el pH edáfico y los cambios en la disponibilidad de los principales nutrientes.
Los resultados obtenidos demuestran que la dosis de S más baja -200 g/m²- produce la acidificación adecuada -pH 4,76- y un incremento en la disponibilidad de fósforo (P) y nitrógeno (N). Este efecto es poco influido por la aplicación de turba.
Ing. María Victoria Cremona,
INTA Bariloche, (02944) 422731/429862/63,

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